Tus ciclos productivos

¿Cuántos artículos sobre la productividad has leído a lo largo de tu vida? Seguro que unos cuantos, ya que el foco y la productividad suelen ser preocupaciones comunes para las personas multipotenciales.

Si eres de las que cambian de un interés a otro de manera consecutiva, es decir, se dedican en cuerpo y alma a una cosa hasta agotarla (lo que puede ser en una semana o en diez años) y luego pasan a otra, puedes probar con los consejos habituales de productividad y gestión del tiempo.

Sin embargo, cuando haces malabares con dos, tres o cuatro actividades, una agenda normal es muy frustrante por varias razones. En primer lugar, porque no contempla que puedas tener más de una actividad principal (literalmente, no hay espacio suficiente ahí). En segundo lugar, porque no todos los días tienes la misma energía: esta semana puede que estés en sintonía con la escritura, pero la que viene tal vez ya no.

Además, con nuestras inseguridades por no terminar las cosas, sólo nos falta sentir que somos incapaces de incrementar nuestra productividad de manera “normal”.

El estado del flujo

¿Has oído hablar de él? Es el estado mental/emocional al que entras después de unos veinte minutos de trabajar en algo. Ahí es donde ocurre la magia: parece que los miedos desaparecen, todo tu ser está concentrado y enfocado, la energía fluye y eres capaz de hacer grandes avances.

El tiempo que puedas permanecer en el estado del flujo depende tanto de la actividad que estés realizando como de factores externos: interrupciones, llamadas, consultar redes sociales, multitarea, incomodidad física (hambre, frío, calor…). Es por algo que se desaconseja el multitasking si necesitas alcanzar altos niveles de productividad y eficacia en algo.

Hay un aspecto del estado del flujo que nos afecta especialmente a las personas multipotenciales: necesitamos trabajar con la energía que está fluyendo en ese momento en concreto. ¿A qué me refiero? Piensa en alguna vez que te has obligado a hacer algo que no te salía: ¿no sentiste resistencia casi física, una rebelión interior que te empujaba a hacer cualquier cosa menos lo que estaba agendado? Pues eso: cuando sintonizas con la energía que tienes en ese momento, las cosas fluyen con facilidad, no te cuesta entrar en ese estado de intenso foco y ser muy productiv@.

Fluctuación de la energía

Al ser multipotenciales tenemos que prestar mucha atención a la actividad con la que estamos en sintonía y darle prioridad sobre lo que esté en nuestra agenda. Podríamos llamarlo procrastinación productiva, ¿a que mola? Si comienzas a observar las fluctuaciones en tus ganas de dedicarte a una u otra actividad, descubrirás ciertos patrones que pueden estar relacionados con los patrones de tus necesidades (pues igual que te entra hambre cada cuatro horas), con tu ciclo menstrual si eres mujer menstruante, con la hora del día, con tu estado emocional, etc.

¿Por qué es importante priorizar la actividad que está en flujo? En primer lugar, porque es en esa actividad en la que puedes ser muy productiv@ ese día, con lo cual te quitarás muchas tareas de en medio, a la vez que eliminarás la inseguridad. En segundo lugar, porque hay alguna necesidad que pide ser atendida y, como ya hemos visto, si no le prestas atención, no te dejará en paz. Y por último, pero no menos importante, porque es mucho más gozoso trabajar con una energía que fluye a raudales apenas sin esfuerzo.

¿Cómo se agenda la energía?

Hasta que descubras los patrones de la fluctuación de tus energías e intereses, puedes probar lo siguiente: decide el tiempo que vas a dedicar a lo tuyo (digamos que tienes un trabajo “normal” y después decides dedicarle tres horas a tus intereses). Si sientes resistencia a hacer lo que tenías planificado, pregúntate qué actividad preferirías llevar a cabo en su lugar (y no vale fregar los platos, ¿eh?) y dedícate a ella por completo, el tiempo que te dure el estado del flujo. Una vez agotado éste, puedes dar por terminado el trabajo o intentar hacer la actividad que tenías programada: puede ocurrir que al haber atendido la necesidad más urgente, esta te deje trabajar en paz.

Es muy importante que apuntes en tu agenda esos “cambios de planes” y que no te frustres. Permítete atender lo que te está pidiendo salida: no sólo verás cómo no te cuesta nada hacer esa actividad, sino que te sentirás bien porque habrás colmado una necesidad. Si aprendes a manejar esta procrastinación productiva, verás que al cabo de la semana o el mes habrás hecho todo lo que te habías propuesto, solo que en otro orden.

¡Hasta pronto!

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.

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