Ser multipotencial y no morir en el intento

Yo creo que tener una única identidad no es muy interesante, y yo como persona soy un poco más multifacética que eso.

Catherine Opie

Recuerdo con mucha claridad el día en que me dieron la nota de la Selectividad… un flamante 9,3. Un mundo de posibilidades se abría ante mí. Podía optar por cualquier carrera y con beca.

Pero no fue un día feliz. De hecho, era el día que había temido durante años, y había llegado. El día en que tenía que elegir QUÉ QUERÍA HACER CON MI VIDA. A lo largo de mi infancia y adolescencia había querido ser/hacer casi de todo. No sentía ninguna incoherencia entre querer ser pintora, científica, escritora y astronauta. Todo me apasionaba por igual, pero nada tanto como para ser elegida como La pasión de mi vida.

En la escuela estaba a salvo: había muchas asignaturas, me gustaban casi todas y se me daban bien. Pero aquel día significó el fin de la libertad para mí. El mundo, con su obsesión por la especialización, se imponía con toda su fuerza.

Claro que por aquel entonces yo no sabía nada acerca de la multipotencialidad. Me pregunto si hubiera tomado decisiones diferentes de haberla conocido antes, mucho antes. De haber sabido que no me pasaba nada, que no había nada mal hecho en mí, que sólo era diferente y tenía que encontrar la manera de canalizar mis intereses.

En vez de eso, pasé años de una carrera a otra, de una idea descabellada a otra, frustrada, perdida y profundizando unos hábitos que no eran buenos para mí. Por el camino, monté una empresa que durante unos años me sirvió de ese hábitat seguro en el que desarrollar muchos intereses y adquirir conocimientos muy variados. Pero eso también pasó.

El poder de la pieza que falta

Ya hacía un tiempo que me sentía muy frustrada conmigo misma por estar constantemente encontrándome fallos; parecía que no era capaz de relajarme, de aceptarme. Me estaba cansando de esa lucha. Y justo cuando decidí rendirme, me crucé con un artículo en Internet: “Encountering the Gifted Self Again, For the First Time”, en el que se describían las características más comunes de personas con altas capacidades.

No puedo describir la sensación que tuve al sentirme identificada con cada párrafo de aquel artículo. Después de leerlo, seguí investigando, devorando aquella información que me confirmaba: estaba bien, había una respuesta, no era la única, no era el fin.

Alivio, dudas, enfado, miedo, inseguridad. Un año después sigo con todas estas sensaciones.

Todo mi mundo dio un vuelco de 180 grados.

¿Así que ya no tengo que estar buscando La pasión, se pueden tener muchas?

¿Así que no es algo que vaya a desaparecer nunca? ¿Es mi destino o es mi bendición?

¿Y ahora qué?

Esa era y es la pregunta más importante… ¿Y ahora qué hago con esa información? Lo primero que entendí es que había muchas cosas que me enseñaron y que no me sirven: sobre las pasiones, los talentos, la gestión del tiempo, las posibilidades empresariales, etc. Ser multipotencial ciertamente no facilita la vida en este mundo de especialistas, sobre todo porque nadie nos enseña a gestionar tantos intereses, tanta imaginación y tantas aptitudes. En vez de herramientas, recibimos comentarios desdeñosos (hechos con muy buena voluntad) del tipo “Te tienes que concentrar en una sola cosa”, “Vas a ser aprendiz de todo, maestra de nada”, “Deja de soñar y baja a la tierra”, “Lo que pasa es que todavía no has encontrado ESO”…

Tuve que revisar todo cuanto sabía sobre la motivación, los valores y las necesidades para encontrar respuestas que me sirvieran a mí. Qué me mueve, de dónde viene mi inspiración, cuán importante es terminar lo que he empezado, etc.

Las posibilidades

Un año da para mucho. Este proceso me está llevando a descubrir formas totalmente nuevas de hacer/crear/ emprender/gestionar. No digo que sea fácil ni que tenga todas las respuestas, pero hay algo que tengo claro: es posible inventar formas y estructuras que se adapten a nuestra forma de ser y no al revés.

Este será el primer post de una serie sobre las posibilidades multipotenciales, en la que hablaré de la coherencia entre interior y exterior, de las formas de emprender siendo multipotencial, de los autocuidados, del dinero y de las herramientas concretas que nos sean útiles.

¡Hasta pronto!

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