Sensibilidad a flor de piel

Hoy está nublado y hace frío, no he dormido muy bien pensando en algo que me dijeron ayer, lo que me da dolor de estómago. En la cafetería me ha atendido una mujer muy apenada por algo y me quedé triste sin saber por qué. En la sala de estudio hace calor y el aire está muy seco, me quito la sudadera y me la vuelvo a poner, la piel de mi cara se siente tensa y reseca. Algo huele mal. Un hombre no para de girar la ruedecita de su ratón desde hace un buen rato. Me estoy irritando.

Las personas con alta sensibilidad entenderán esta descripción, el resto pensará que estoy exagerando. Es muy difícil hacer sentir a las demás personas lo que es vivir con este nivel de sensibilidad, incluso yo, que tengo una madre híper sensible, tardé mucho tiempo en entenderla y en admitir mi propia sensibilidad.

¿Alta sensibilidad?

Hablamos de la Alta Sensibilidad si una persona tiene su sistema nervioso más fino, más desarrollado que la mayoría de la gente. En consecuencia, esa persona recibe relativamente mucha más información sensorial a la vez que alguien con una mediana sensibilidad.

Los estudios corroboran que una de las características de las personas multipotenciales (y las de Altas Capacidades) es la Alta Sensibilidad. ¿Cómo se manifiesta?  Podemos sentirnos como antenas andantes que reaccionan a estímulos que la gente de nuestro alrededor simplemente no perciben como molestos: los ruidos desagradables, un reflejo del sol intenso, los cambios de temperatura (¿no os pasa lo de poner y quitar la calefacción?), la calidad del aire (la sensación de falta de aire es real, sentimos la falta de oxígeno), la emoción de la iluminación (yo siempre he odiado la penumbra), los olores… todo eso nos afecta de verdad, no estamos exagerando.

En más de una ocasión, nuestras reacciones emocionales se manifiestan de manera física y podemos tener malestares difíciles de explicar que no son otra cosa que la somatización emocional.

Sensibilidad emocional

Otro de los aspectos de la alta sensibilidad es una empatía inconsciente e intensa. ¿Nunca te ha pasado que estabas con un grupo de personas que no se conocen muy bien y has empezado a sentirte inquiet@ e incómod@ incluso cuando te sentías bien hace un rato? Eso es porque percibimos las emociones de la gente que nos rodea, pero si no somos conscientes de ello, pensamos que son nuestras y no sabemos muy bien qué nos pasa. A veces basta con alejarte un poco (físicamente) para dejar de sentirte de esa manera. Parece magia.

También tenemos sensores muy finos en cuanto a los cambios más ligeros en el tono de voz, por ejemplo, de nuestra pareja. Percibimos un malestar, algo indefinido, a veces incluso antes de que esa persona lo haya procesado conscientemente. Por eso, puede ocurrir que cuando preguntamos “¿Qué te pasa?”, la respuesta “Nada” sea muy honesta. Tenemos que tener mucho cuidado de no darle rienda suelta a nuestra imaginación y no comenzar a pensar que ese malestar es por o con nosotr@s.

Otro tanto nos pasa con las mentiras: sabemos cuándo alguien está mintiendo, sobre todo cuando hay una incoherencia entre lo que nos dicen y lo que la persona está sintiendo/pensando en realidad. Tal vez no sepamos racionalizarlo, o incluso prefiramos cerrar los ojos ante la evidencia y engañarnos (sobre todo cuando te gusta mucho alguien que no te conviene…), pero en nuestro interior percibimos esa incoherencia y no hay manera de quedarnos en paz.

En casos extremos, puede ocurrir que somaticemos las emociones, las enfermedades y hasta los pensamientos de las personas que tenemos cerca (compañer@s de piso, pareja, familiares…). No me preguntéis cómo ocurre eso porque no soy científica, pero lo he comprobado más de una vez en mi vida y no me ha quedado más remedio que aceptarlo.

La vulnerabilidad

Esta sensibilidad nos hace ser mucho más vulnerables. No sólo reaccionamos muy fuertemente a los estímulos físicos, sino que somos muy sensibles a los comentarios, sobre todo, a cómo son dichos. Es por eso que solemos tener recuerdos muy emocionales de las ocasiones que alguien nos dijo algo (sin pensarlo y sin mala intención) de manera un poco despectiva o desdeñosa. Y también es por eso que toleramos muy mal la violencia, las peleas verbales, los insultos, aunque no vayan dirigidos a nosostr@s y “solo” estemos presenciándolos.

Por supuesto que hay cosas positivas en todo eso. Y es que la vulnerabilidad y la sensibilidad son claves para el autoconocimiento, la creación artística, la reflexión. Solemos sentir atracción por la belleza y la armonía, porque la necesitamos para nuestro bienestar emocional.

Eso sí, es vital que aprendamos a cuidarnos y sepamos cómo autoregularnos, restablecer nuestras energías y protegernos de las influencias nocivas. Y el primer paso es aceptar nuestra vulnerabilidad y aprender a usarla como indicador de lo que nos conviene. Y también dejar de ir de dur@s por la vida, porque es muy probable que nos hagamos daño, nos agotemos e incluso, enfermemos.

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Y tú, ¿qué experiencia tienes con la alta sensibilidad? ¡Te espero en los comentarios!

¡Hasta pronto!

3 Comments

  1. Inga
    4 mayo, 2016 - Responder

    ¡Felicidades por la guia! Fresco y fluido.

  2. silvia
    4 mayo, 2016 - Responder

    Cada vez me identifico mas con tus posts alina..:-)

  3. María Zeta
    14 mayo, 2016 - Responder

    ¡Muchas gracias por la guía! A veces no logro hacer una buena gestión de la energía y me genera cierta ansiedad; por ejemplo el meterme demasiadas horas con lo mismo sin descansar o leer sobre demasiadas cosas en el mismo día. Con respecto a la sensibilidad, todo lo que nombras me afecta. No veo televisión porque me genera irritabilidad emocional (la violencia, las mentiras, cómo se subestima a las personas, el maltrato, etc) y con respecto a lo sensorial desde hace un tiempo es como si tuviera parlantes en los oídos, oigo todo muy alto. A veces es lindo (cuando es un ave por ejemplo y no está tan cerca) pero otras veces lo sufro como el ruido de los autos, voces, gritos, golpes, televisión… Siempre estoy pidiendo que bajen la tv o me hablen más bajo o alejándome de las zonas ruidosas…

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