Persiguiendo a una nube

Si tuviera que definir mi máximo deseo, sin duda sería el de tener una vocación. No exagero si digo que el no haberlo conseguido es una espinita que me duele con cada movimiento. Tanto como para hacerme investigar, escribir y enseñar sobre ello (¿creéis que andaría por aquí si la hubiera encontrado? 😉 ).

Cuando me topé por primera vez con la información sobre la multipotencialidad, toda mi autoimagen dio un vuelco, como ya conté en otros artículos. Sigo estudiando, pensando y compartiendo mis conocimientos sobre el tema y no dejo de sorprenderme de la recepción tan positiva que tiene cada cosa que cuento.

Sin embargo, he cometido un error…

No me di cuenta de ello en su momento, pero ahora veo que es un hábito (o una desesperación) muy mío. Y es que he cometido el error de creer que la multipotencialidad era mi vocación. Sí, ya sé que se trata precisamente de que no tenemos una sola vocación, sino múltiples intereses y talentos. Sin embargo, nuestros deseos más profundos son difíciles de convencer, y la nueva configuración del sistema precisa de numerosos reinicios hasta hacerse efectiva. Y así, yo me agarré a la idea de que el hecho de reconocerme multipotencial me iba a liberar de la búsqueda, como aseguran los libros. Quizás no me convencí del todo, o tal vez el problema radica en una creencia muy arraigada de que lo único que importa es saber mi vocación. Muy dentro de mí, me cuesta creerme que haya otra explicación, otra manera.

Y así, es imposible abrirme a todos mis intereses. Y así, es imposible prosperar. Y así, es imposible estar bien.

Mi nube

Había vuelto a intentar con todas mis fuerzas que lo que sea que me interesaba en ese momento se convirtiera en Esa Cosa. Por supuesto, fallé todos los puntos del escrutinio. Y dejé de estar segura de querer escribir sobre ello. Me desesperé y me sentí enormemente frustrada con la pérdida de interés. Dejé que todos los líos de mi vida se interpusieran, convenientemente, entre mi y el Alinario.

Pero hace poco tiempo, entendí lo que realmente está ocurriendo: yo estoy persiguiendo a una nube que cambia de forma cada vez que la miro. Ahora es el dibujo, ahora la escritura, ahora talleres, ahora una plataforma web, ahora…

…Ahora lo que toca es ver de qué está hecha mi nube (y la tuya) y con qué se come. Y eso de lo que hablaré en los próximos artículos.

He vuelto, echaba de menos contarte estas cosas.

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.