Para qué haces lo que haces

Una de las mayores preocupaciones de las personas multipotenciales es la cuestión de utilidad de sus distintos intereses. Vivimos en una sociedad obsesionada con la productividad y el utilitarismo: parece que cada paso que damos ha de ser útil, servirnos para algo. ¡Hasta el ocio está cada vez más orientado a hacer cosas en vez de entregarnos a la contemplación o el descanso!

Al tener varias ocupaciones a la vez, podemos encontrarnos con la sensación de estar perdiendo el tiempo si no sabemos explicar(nos) para qué hacemos lo que hacemos. Sí, soy plenamente consciente de que el placer y la motivación reales están en el proceso; sin embargo, hay varios motivos por los que es importante tener claridad sobre lo que nos aporta cada actividad: para aliviar la presión de rentabilizar (monetariamente o no) cada pasión, para aprender a guiarnos por nuestros ciclos creativos y para regenerar nuestras energías.

Motivaciones y necesidades

Detrás de cada actividad que nos apasiona hay un motivo, una necesidad que tenemos que cubrir. Supongo que puede haber muchos tipos de motivaciones, pero yo he identificado estas:

  • Metaconocimiento. Todo lo que se relaciona con el autoconocimiento: entender los procesos de aprendizaje/creación, conocer nuestras emociones y reacciones, estudiar el comportamiento humano, etc. Aquí entrarían todas las horas de lectura que les dedicamos a los libros de psicología, sociología o inteligencia emocional, todos los cursos y talleres sobre esos temas y todos los pensamientos que giran en torno de ellos.
  • Adquisición de habilidades. Aprender a hacer cosas nuevas, así de simple: pintar, crear páginas web, hablar algún idioma, tocar un instrumento, etc.
  • Expresión de emociones: todo lo que nos sirva para canalizar y entender nuestro mundo emocional. Para mí, por ejemplo, eso ocurre pintando, es como una conversación conmigo misma en la que descubro cómo estoy, a la vez que es un medio para curar mis heridas.
  • Relajación mental: actividades mecánicas, manuales o físicas que nos permiten activar la parte del cerebro que suele estar inactiva. De esta manera, tejer, nadar, meditar, caminar, cocinar… nos permite entrar en un estado mental diferente, en el que ocurren las conexiones más inesperadas (creatividad), se ordenan nuestros recuerdos (memoria) y se calman las redes neuronales habituales. (Si te interesa el tema, te recomiendo el libro “El arte y la ciencia de no hacer nada” de Andrew Smart)
  • Autocuidados. Búsqueda de información sobre la alimentación, el uso de las plantas medicinales, cuidado corporal, música, fabricación de jabones o ungüentos caseros, cultivo de alimentos propios, etc. Todo aquello que nos hace restablecer nuestras energías físicas y mentales.
  • Activismo. Como ya apunté en este artículo, muchas personas multipotenciales somos muy sensibles a la injusticia, la violencia y el sufrimiento de los demás seres. Es muy habitual que nos involucremos en círculos políticos o activistas para dar salida a esta sensibilidad.
  • Crecimiento profesional. Todo lo que esté relacionado con hacer mejor nuestro trabajo. Aquí las actividades cambiarán dependiendo de lo que sea tu trabajo en cada momento, pero puede implicar cursos o lecturas sobre marketing, educación, desarrollo software, etc.
  • Comunicación. Todas las actividades que nos ayuden a comunicarnos con el mundo: el arte, la escritura, etc.
  • Imaginar/inventar: al tener una imaginación muy potente, necesitamos darle trabajo constantemente y eso es lo que ocurre cuando “de la nada” estamos inventando un proyecto ne nuestras cabezas.

No sé si me dejo algo, si crees que sí, por favor, deja un comentario abajo.

Ordenando nuestras pasiones

Los tipos de motivaciones que apunté arriba no son exclusivas de personas multipotenciales. De hecho, creo que todo el mundo, en mayor o menor medida, realiza actividades de todos esos tipos.

Ahora bien, hay una razón por la que para las personas multipotenciales es especialmente útil pararse a pensar en ello: y es que, cuando descubrimos algo que nos gusta, solemos meternos hasta las orejas. Además, se nos suele dar bien y tenemos facilidad para imaginar un proyecto profesional (o, al menos, de gran envergadura) desde el minuto cero.

Identificando correctamente la necesidad que impulsó una actividad podemos cubrirla mejor y dejar de buscarle otra utilidad (solemos obsesionarnos con el rollo este de “bueno, ya lo he encontrado, ahora voy a ser jardinera”, cuando lo único que nos pedía el cuerpo era un poco más de vitamina C…).

Para ordenar tus intereses y encontrar qué necesidad los impulsó, creo que lo más fácil es revisar las cosas que YA NO te apasionan y tratar de descubrir en qué momento perdiste tu interés. Como ya vimos, las personas multipotenciales tenemos un concepto muy particular sobre lo que es terminar algo y es encontrar lo que veníamos buscando, sea esto información, inspiración, habilidad o relajación. En cuanto lo conseguimos, parece que no hay ni un poquito de energía que quiera seguir por ahí. Escribe en un papel todas las cosas por las que te apasionaste en el pasado (bueno, quizás no haga falta ponerlas todas) e intenta recordar qué fue que obtuviste que te hizo pasar a otra cosa.

Nada es permanente

Somos personas amantes del cambio, pero, por si acaso, lo voy a precisar: que una actividad concreta cubra una necesidad A en un momento dado, no significa que siempre sea así. A lo mejor sí, a lo mejor no. Por ejemplo, si descubro que la pintura me sirve como medio de expresión emocional, eso no significa que no pueda identificarla con el crecimiento profesional en otro momento. Hay que prestar atención a nuestros ciclos y necesidades cuando comenzamos a sumergirnos en una nueva pasión, pero recordar que ese conocimiento se queda en nuestras cabezas y puede ser usado de mil formas distintas en el futuro.

¡Hasta pronto!

1 Comment

  1. 9 mayo, 2016 - Responder

    […] muchas tareas de en medio, a la vez que eliminarás la inseguridad. En segundo lugar, porque hay alguna necesidad que pide ser atendida y, como ya hemos visto, si no le prestas atención, no te dejará en paz. Y […]

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