¿Qué es eso de la multipotencialidad?

El término “multipotencialidad” se usa en la biología para referirse a las células madre que pueden “especializarse” en más de un tejido del cuerpo. De manera similar, las personas multipotenciales son aquellas que tienes múltiples intereses (simultáneamente o por turnos), que tienen facilidad de aprender cosas nuevas, que se mueven por motivación interior activada por la curiosidad y sufren de incomprensión general en este mundo de especialistas.

Aunque el término es nuevo, así como el estudio de la multipotencialidad, la mentalidad especialista tampoco es que sea anciana. Por ejemplo, en el Renacimiento, la multipotencialidad era el ideal del ser humano (recuerda a Leonardo da Vinci) y se entendía como el mejor camino para alcanzar un conocimiento completo y profundo del mundo. Además, si bien siempre ha habido personas que se especializaban en alguna tarea, no nos olvidemos que la educación superior, con sus másteres, doctorados y tesis, es muy reciente. El camino que se sigue (de manera resumida y con humor) es el siguiente: hago bachillerato de humanidades, estudio filología inglesa, me especializo en el teatro inglés, hago un postgrado en la literatura de Shakespeare, y finalmente una tesis sobre los diálogos entre Romeo y Julieta. Ea, pues ya soy especialista.

Pero a muchas personas el solo pensamiento sobre la especialización nos da taquicardia: ¿Elegir una sola cosa con todas las que me interesan? ¿Y luego qué? ¿Quedarme para siempre allí? Y como el sistema educativo no nos ofrece muchas alternativas, hay muchas posibilidades de que terminemos desempeñando funciones muy por debajo de nuestras capacidades.

Características

Entre las distintas características que pueden tener las personas multipotenciales (como entenderéis, es difícil generalizar) podemos destacar las siguientes:

  • Múltiples intereses. Evidentemente. Pueden surgir simultáneamente o por turnos, o una mezcla de ambas formas.
  • Motivación activada por la curiosidad. Cuando algo llama nuestra atención, queremos saberlo todo: leemos, estudiamos, practicamos… nos metemos en cuerpo y alma hasta que obtenemos lo que queríamos, lo que nos lleva al siguiente punto:
  • Muchas cosas empezadas y pocas terminadas (aparentemente). Como nuestra motivación es el conocimiento, muchas veces perdemos el interés antes de terminar algo. Eso es bastante difícil de explicar en un mundo obsesionado por la productividad y la utilidad, pero la verdad es que, a nuestra manera, sí que terminamos lo que empezamos. De hecho, no paramos hasta que no obtenemos lo que vinimos buscando; lo que pasa es que eso no siempre coincide con el concepto general de “terminar”.
  • Alta sensibilidad. Sensibilidad a los ruidos, a los cambios de temperatura, a las emociones de otras personas, a la injusticia, a los tonos de voz desagradables… Tenemos que aprender a auto cuidarnos.
  • Imaginación vigorosa. Cualquier cosa puede hacer saltar nuestra mente, cualquier conversación nos puede estimular hasta el punto de no poder dormir con todas las ideas que se nos vienen a la cabeza. Es muy importante que aprendamos a manejar toda esa energía, para lo cual tenemos que ir buscando e inventando herramientas ya que no nos han sido dadas.
  • Verborrea. Sí, hablamos mucho y más de una vez nos han dicho eso de “hablas por los codos”. Pero ¿sabéis qué?, resulta que es nuestra manera de sacarle sentido a todos los procesos mentales que están ocurriendo en nuestras cabezas. Aprendamos a escuchar también, pero dejemos de disculparnos por hablar demasiado.
  • Metaconocimiento o conocimiento sobre conocimiento. Normalmente prestamos mucha atención a nuestros procesos internos, sabemos mucho acerca de cómo aprendemos y tenemos una opinión muy particular sobre los sistemas educativos convencionales (generalmente no muy positiva). No es de extrañar que seamos autodidactas, que trabajemos de aprendices o que asistamos de oyentes a distintas clases.
  • Inseguridad. Una de las consecuencias de vivir en un mundo de especialistas es la constante sensación de que nadie nos comprende, de que no encajamos, de que decepcionamos a las personas que queremos. También está aquello de “Aprendiz de todo, maestr@ de nada” que no ayuda, la verdad. Muchas veces nos cuesta valorar nuestros talentos y habilidades, incluso cuando hemos conseguido muchas cosas.

En los próximos artículos iré hablando de estas y otras características de las personas  multipotenciales, recuerda suscribirte para no perderte nada (en la columna de la derecha encontrarás el formulario).

Retos

Como ya he dicho, vivimos en un mundo de especialistas (con todo mi cariño para ellas y ellos), por lo que no nos enseñan cómo manejarnos entre tantos intereses y aptitudes. Durante la etapa escolar nos sentimos bien, hasta podemos destacar por nuestras buenas notas en casi todo. Sin embargo, cuando tenemos que elegir los estudios posteriores, nos encontramos en una encrucijada de mil caminos.

En primer lugar, normalmente no tenemos ni idea de que exista algo llamado multipotencialidad: simplemente sentimos que hay algo que está mal hecho en nosotr@s, lo que nos puede llevar a aislarnos, a reprimir muchas habilidades, a cambiar de estudios y de profesión repetidas veces, etc. Así que el primer reto es conocer cómo funcionamos.

La mayoría de las veces, aunque estemos dedicándonos a una carrera específica, no podemos olvidarnos de las otras pasiones y corremos el riesgo de quemarnos, de agotarnos física y mentalmente. Los métodos de gestión del tiempo y de la productividad habituales no nos sirven, porque están enfocados en gestionar una sola actividad; por eso, el segundo reto es aprender a gestionar nuestro tiempo y nuestros ciclos.

Al ser personas muy sensibles, con una imaginación muy viva y con una carga de incomprensión añadida, el tercer reto es aprender a cuidarnos de las influencias exteriores, de los pensamientos demasiado autocríticos y del auto sabotaje.

También iré hablando de cada uno de estos retos y de las herramientas concretas que pueden sernos útiles en los próximos artículos y en los talleres.

¿Te sientes identificad@? ¿Quieres añadir algo? ¡Te espero en los comentarios abajo!

¡Hasta pronto!

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.

6 Comments

  • ¡ Tal cual !

    🙂 🙂

    Victor Morato Pasalodos 28.04.2016
  • genial
    me describiste
    y ahora que?
    me ha animado un monton leerlo
    gracias,

    rosa 29.04.2016
  • […] Como ya apunté en este artículo, muchas personas multipotenciales somos muy sensibles a la injusticia, la violencia y el […]

  • Genial Alina! Que buena información compartes!
    Comienza a formarse el club de l@s multipotenciales 😉 !!!!
    Quien dijo que teníamos que ser tod@s iguales ???
    Viva la diferencia y la multipotencialidad !!!
    Sería genial intercambiar experiencias, más lo que surja de “este club”!
    Saludos

    Fabiana Munoz 04.05.2016
  • Oh, Alina, muchas gracias por compartir todo esto, me lo estoy devorando un artículo detrás de otro 😀 Muchas gracias, es como haber encontrado una lámpara en medio de una cueva, así que la tomo y sigo caminando a ver qué descubro 🙂

    María Zeta 14.05.2016
  • […] cualquiera que sea de altas capacidades y/o multipotencial le basta con leer la descripción de las características comunes para identificarse en ellas y comprender su vida bajo un nuevo paradigma. Y también porque la […]

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