El mito de la vocación romántica

Llevo unos días obsesionada con la similitud entre el mito del príncipe azul (=amor romántico) y la idea de encontrar la vocación. El primero lo tengo bien estudiado desde una perspectiva feminista de revolucionar la idea del amor romántico, la monogamia, la búsqueda del príncipe azul (y la frustración que conlleva no dar con él) y todos sus atributos: sacrificio, redención, celos, posesividad, etc.

No estoy diciendo que el amor de pareja sea malo, pero sí que la idea que tenemos de este no es natural, sino cultural y ha evolucionado y cambiado mucho a lo largo de los siglos. Ser conscientes de que hemos sido educad@s en esta forma de amar puede darnos pistas sobre posibles alternativas y aliviar la sensación de frustración.

De la misma manera, la idea que tenemos hoy en día sobre la vocación es una construcción social, no algo inherente al ser humano. Y creo que ambas ideas comparten muchos puntos en común.

Destino

Una condición del amor romántico “ideal” es que sea inevitable, arrollador, casi impuesto desde fuera, desde un destino, una flecha o una química biológica. Es una fuerza que te atrapa y hace contigo lo que quiere: no puedes racionalizarla ni cambiarla. Hay amores que llegan de esta manera, pero demasiadas veces confundimos la ansiedad o el subidón de las endorfinas con la locura del amor.

De una forma similar se nos cuenta que la vocación es algo que tienes que encontrar y entonces te cogerá como una ola a la que no podrás resistir. Se puede entender esta idea si tenemos en cuenta que el concepto de “vocación” originariamente se usaba en el contexto cristiano, para referirse a las personas que habían oído a llamada de Dios para dedicarse a su obra. Sin embargo, la aplicación de esta “llamada” a un campo profesional, talento artístico u oficio es muy reciente: surge con Rousseau y compañía.

Redención

El verdadero amor todo lo puede, no hay obstáculo que lo pare, el beso de amor verdadero despertará a la doncella y el amor puro y casto de Sor Inés redimirá a Don Juan. Una y otra vez nos han contado esta idea, bastante absurda si consideramos el nivel de individualismo de nuestra sociedad, que viene a convencernos de que si somos capaces de confiar en el amor todo irá bien, la pareja agresiva se redimirá, los engaños desaparecerán etc.

¿Y qué tiene eso que ver con la vocación? Pues la idea de que al encontrar La Pasión de Tu Vida quedarás redimid@ de la angustiosa búsqueda, tendrás una certeza interior inamovible y serás capaz de prosperar en la vida (aparentemente sin trabajar ni un día, según algunas citas célebres). Esto no solo es algo reciente, sino que, además, tiene un tufillo inaguantable al happy end americano.

Exclusividad

La idea de la exclusividad en el amor se puede entender de dos formas: como monogamia o como la distinción entre el amor “verdadero” y los demás amores. Me interesa este segundo enfoque: yo creo que todos los amores de mi vida han sido el amor de mi vida, cada uno me ha hecho crecer como persona. Pero la búsqueda de ese único amor verdadero hace que perdamos de vista lo enormemente complejas que son las relaciones y nos centremos en un ideal inalcanzable.

Con la vocación pasa tres cuartos de lo mismo. Estos últimos meses he estado pensando en el enorme costo que me ha supuesto la creencia de que había una vocación y que simplemente no la había encontrado: entre muchas de las cosas que me apasionan no había ni una que llenara el molde ideal de la vocación. Entonces, ¿para qué seguir?

El amor

Es evidente que lo que nos hace formar parejas y apasionarnos con alguna actividad es el amor. Una vez una amiga me dijo que lo que la impulsaba a crear era el amor, y aunque creo que ambas interpretamos esto de una manera ligeramente diferente, es totalmente cierto.

Cuando sientes que terminó el amor en tu pareja, no tiene sentido quedarte, porque todo lo que harás vendrá de un lugar enrarecido. De la misma manera, encuentro que sólo se puede estar en una actividad mientras hay amor: amor entendido como energía, como verdad, como honestidad. Y cuando termina (si lo hace), no puedes quedarte.

Hay amores que duran toda la vida y los hay que pueden contener una vida en una noche. Lo mismo pasa con la vocación. Y ambas precisan de una entrega sin condiciones, aún sabiendo que un pequeño reloj está marcando la cuenta atrás.

El amor no es sinónimo de pareja. La vocación no es sinónimo de oficio.

¡Hasta pronto!

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.

1 Comment

  • “¿Y qué tiene que ver eso con la vocación?” Tenía pendiente mandarte el comentario de esto… Creo que a todo lo que dices añadiría algo que yo he vivido con cierta angustia, y que creo que también tiene que ver con la idea de amor romántico: si no encuentras tu vocación, tu vida no tiene sentido, está incompleta, no tienes un propósito en la vida, estás perdidx, vagando por la vida de una cosa a otra… Viniste al mundo para algo, y no lo has hecho… Y la cuenta atrás sigue, y tú sigues sin encontrar “eso” que, como dices tú, te “redima”. Me acuerdo ahora de Whiplash, por hablar de una peli reciente… Tu vida puede ser una mierda, pero da igual porque has encontrado “eso”, tu vocación, la manera en que lo divino se manifiesta en ti… Hay algo que me dice que lo divino se manifiesta en todo, todo el tiempo, pero al mismo tiempo hay una resistencia enorme a aceptarlo… La mente entiende que esa conexión tiene que ver con el hacer, nunca con el ser… Y solo en ocasiones la mente se relaja y encuentras por un instante esa conexión en el solo estar presente… Servidor sigue peleándose con eso!

    “Slow down, you crazy child
    And take the phone off the hook and disappear for a while
    It’s all right, you can afford to lose a day or two
    When will you realize, Vienna waits for you?”

    Javi 24.05.2016

Leave a comment

Your email address will not be published.