La razón por la que no terminas lo que empezaste (ni deberías)

La montaña de cosas que empezamos y no terminamos es un auténtico dolor de cabeza (y fuente inagotable de inseguridad y miedos) para muchas personas multipotenciales. Sin tener en cuenta que este suele ser un argumento constante en boca de las personas que creen que somos incapaces de centrarnos, nuestra propia autocrítica puede llegar a niveles de castigo y tortura.

Pero, ¿de verdad no terminamos?

Uno de los motivos más recurrentes para dejar algo es haber obtenido lo que estábamos buscando, es decir, haber cubierto la necesidad que nos impulsó a comenzar una actividad en primer lugar. Ya hablé de los distintos tipos de necesidades que pueden estar detrás de una nueva pasión en este artículo.

Cuando sentimos que ya hemos cubierto la necesidad, seguir profundizando en una actividad es igual de absurdo que seguir comiendo cuando nuestro cerebro nos indica que ya estamos saciadxs. Podemos hasta sentir resistencia física a seguir y obligarnos sólo hará que nos sintamos peor.

Si puedes, deja esa actividad. Suéltala sin ningún miedo: ya ha cumplido su papel en tu vida. O, al menos, deja de aplicarla para satisfacer esa necesidad. Por ejemplo, puede que hayas aprendido a dibujar porque sentías necesidad de hacer un cómic sobre tu abuelo, pero cuando has hecho el borrador del cómic, se te han ido las ganas de seguir. ¿Qué ha pasado aquí? Puede que tu necesidad real era explicarte a ti mism@ tu relación con tu abuelo: por eso, al dibujarla a modo de borrador, cubriste esa necesidad. Punto. Puedes decidir seguir adelante con el proyecto si éste es capaz de cubrir otras necesidades: de profundizar en la habilidad, por ejemplo.

Hay un truco infalible para saber si puedes dar algo por terminado: si ya está cubierta la necesidad que te impulsó a comenzar, sentirás vacío, calma y una resistencia total a seguir adelante con eso. Si no te recriminas a nivel mental, serás capaz de soltar aquello con gratitud y pasar a un nuevo proyecto.

¿Significa esto que nunca vas a terminar lo que empezaste? Para nada. Encuentro que la sola obsesión por terminar algo (porque sientes que has fallado demasiadas veces) es suficiente para que, a la mínima señal de resistencia interior, te digas “Ea, pues ya me ha vuelto a pasar, otra vez voy a dejar una cosa a medias, soy incapaz de enfocarme, bla bla bla”, y abandones con resignación.

Si de verdad has obtenido lo que estabas buscando, deja de preocuparte y pasa a la nueva ocupación sin miedo. Si te estás engañando, si estás evitando la responsabilidad o tienes algún bloqueo provocado por el miedo o la importancia interior o exterior, puedes aplicar este otro truco: las necesidades no cubiertas vuelven una y otra vez y no te dejarán en paz por mucho que empieces cosas nuevas.

Obsérvate, observa tu reacción interior al soltar una ocupación: ¿sientes calma? ¿Te sientes en paz y content@ por haber crecido y aprendido? ¿O más bien hay alguna inquietud y desasosiego?

(Te recomiendo que leas mi artículo “Tú sabes lo que hay que hacer” sobre la certeza interior).

¿Quieres compartir algo sobre tu montaña de cosas sin terminar? ¿Tienes trucos que quieres compartir? ¡Te espero en los comentarios!

¡Hasta pronto!

 

1 Comment

  1. Antti
    7 mayo, 2017 - Responder

    Pues a mi me pasa que dejo de seguir con una afición porque me quedo sin fondos (fotografía: te compras cámara, flashes, objetivos, photoshop….y quieres mas y mas), sin espacio para crecer (tengo acuarios y quiero criar esta especie, y esta y aquella,…. )o porque llego a un nivel que ya no disfruto, se ha vuelto muy dificil (me paso tocando la batería)

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