La posibilidad de una vida coherente

Hay muchas definiciones y teorías acerca de la coherencia en la vida. Yo, por mi parte, he ido construyendo un significado propio para este concepto, fruto de investigaciones y observación, pero sobre todo, de una profunda aceptación de mi misma.

Para mí, ser coherente es dejar de luchar conmigo misma. Rendirme.

Durante la mayor parte de mi vida sentía que algo iba mal en mí, algo no estaba bien ajustado o construido. Leía libros de psicología, autoayuda, filosofía… trataba de cambiarme: encontrar La pasión de mi vida, ser más organizada, ahorrar y toda la pesca.

Está claro que la mayoría de las veces fracasaba. Sin embargo, no paraba de repetirme en mi cabeza que tenía que cambiar esto o aquello. Era una cantinela constante, repetitiva, agotadora.

Hasta que un día me cansé. Me cansé de estar machacándome, de probar mil y una cosas para cambiar y no conseguir nada. Sentía tristeza: qué había hecho yo para merecerme este trato? Acaso no tengo derecho a no ser perfecta, incluso a ser una mediocre? A qué o quién intentaba agradar?

La verdad es que no obtuve respuestas a estas preguntas; no hizo falta. Estaba tan agotada de mi misma que me rendí. “Ya está, tú ganas, sé cómo te dé la gana, yo me rindo.”

La jueza abandonó la sala.

Y entonces, la magia ocurrió. Como ya no quería luchar contra mí misma, le di la vuelta al asunto y empecé a pensar cómo podía hacer las cosas a mi manera. CONMIGO y no CONTRA MÍ. Entonces no podía saberlo, pero fue (y sigue siendo) una revolución.

Decidí que yo sabía mejor que nadie lo que me convenía.

Nadie dijo que sería fácil

Primero, me sentí totalmente perdida. Cada vez que me sentía obligada a hacer algo que no quería /sentía, paraba y trataba de averiguar cuál sería la manera de hacerlo acorde con mis características. Tuve que hacerme preguntas que nunca me había hecho.

Cuando me sentía insegura por cambiar de técnica y de estilo cada vez que dibujaba, en vez de comenzar con la retahíla de auto juicio, me preguntaba: quién ha dicho que sólo se puede tener un estilo? De verdad es que aún no lo he encontrado? Hay artistas que son como yo? Me permitía crear lo que surgiera, sin opinar demasiado al respecto: estaba investigando. Descubrí que mi expresión artística está íntimamente ligada a mi estado emocional y también que tiene ciclos que se repiten cada cierto tiempo.

Cuando me sentía incapaz de hacer aquello que estaba programado en mi agenda, y comenzaba a machacarme por ser improductiva, paraba otra vez y me replanteaba todo lo que sabía sobre la productividad, la procrastinación, el foco, etc. Comparaba la información que tenía con lo que sabía de mí misma y de mi funcionamiento interno.

Cuando me criticaba por salir demasiado y por no ser capaz de dejar de hacerlo con la fuerza de voluntad, hacía un exhaustivo análisis de la situación y trataba de encontrar la manera más fácil de reorientar mi energía (pero esa es otra historia).

Podría sonar que simplemente me entregué a la pereza y al abandono. Nada más lejos de la realidad. Decidir que a partir de ahora iba a hacerlo todo a mi manera y acorde con como soy me liberó de un montón de pensamientos limitadores y me dio energías para ir creando, paso a paso, la vida que quería.

Y lo mejor es que los cambios ocurrían casi sin darme cuenta. Es como si, al dejar de poner mi atención en las cosas que no me gustaban, me hubiera dado cuenta de que había estado persiguiendo un montón de humo.

La posibilidad de una posibilidad

Lo mejor que me trajo esta decisión de ser coherente conmigo misma es la posibilidad. De repente, mi mente se abrió a toda una gama de nuevas posibilidades. Como era yo la que decidía los criterios y los métodos, sólo estaba limitada por mi imaginación y por la información de la que disponía (sobre mí y sobre el mundo) y no por algún defecto inherente.

La posibilidad de inventar una forma de gestionar mis habilidades, intereses y productividad fluctuante.

La posibilidad de crear un proyecto empresarial coherente con mis ciclos y con mis inquietudes.

La posibilidad de aceptar mi vulnerabilidad y alejarme de las situaciones/personas que me hacían daño, en vez de ir de dura por la vida.

La posibilidad de cambiar de parecer todas las veces que me hiciera falta, ya que sólo respondía ante mí.

Un mundo a tu medida

Así que esta es mi definición de lo que es ser coherente: dejar de violentarnos por no encajar en las normas externas, rendirnos totalmente y construir una vida a nuestra medida. Y no sólo me refiero a vivir acorde con tus valores internos, sino a vivir, crear y trabajar acorde con tus características y tu forma de ser.

Y créeme, hay muchas más posibilidades de las que imaginas.

1 Comment

  1. 27 abril, 2016 - Responder

    […] pero es la única manera de salirte de ese ciclo: decide aceptarte y comenzar a construir una vida coherente con tu forma de ser. Busca información, lee, presta atención a las personas de tu alrededor que […]

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