La importancia de guardar la memoria de tus proyectos

Muchas veces, cuando miro hacia atrás, se me queda un sabor amargo en la boca: sí, hice un montón de cosas interesantes, sin embargo… nada queda de ellas. Pocas, o ninguna, pruebas de mi paso por tal o cual experiencia o aprendizaje. Y no me refiero a proyectos que, supuestamente, no he terminado, sino a empresas que en su momento fueron muy tangibles, pero no quedaron registrados.

Todos hemos oído hablar millones de veces sobre la importancia de crear un portafolio de nuestro trabajo y todas somos ya expertas en hacer tres o cuatro curriculums cuando tenemos que buscar empleo. Sin embargo, no sólo me refiero a poder demostrar que sabes hacer algo (sin quitarle peso), sino a saber rentabilizar. Sí, esa palabra mágico-repelente.

Rentabilizar en el sentido de sacarle provecho, cualquier tipo de beneficio, una vez que ese tema deje de interesarte.

Rentabilizar en el sentido de crear un cuerpo de trabajo que te inspire orgullo.

Rastro de migas

Sé que da pereza, y hasta vergüenza, ponerte con este tema porque consideras que no eres unx expertx en la materia. Todas las personas, tanto las especialistas como las multipotenciales, sentimos cierto reparo a la hora de mostrar o documentar nuestro trabajo. Nos decimos que antes tenemos que aprender, mejorar, hacer más proyectos, etc.

Y esto es un error enorme, sobre todo para las multipotenciales.

¿Porqué? Pues por la razón más obvia del mundo: sabemos que, más bien pronto, este interés dejará de apasionarnos y pasaremos a otra cosa mariposa. Por mucho que intentemos convencernos de que esta vez sí que sí lo hemos encontrado. Y no hay nada peor para nosotrxs que seguir en algo que sentimos concluido.

Admite que tus intereses tienen fecha de caducidad y diseña una segunda vida para ellos.

De manera que aquí tenemos un problema: por un lado, nos apasionamos con algo, buceamos, aprendemos más o menos en profundidad, investigamos, realizamos proyectos… pero, por el otro, una vez que perdemos el interés, nos quedamos con las manos vacías.

Puedo oír las objeciones: “Sí, pero no me convertí en experta”. Bueno, ¿y qué? Seguro que sabes mucho más del tema que una persona media. Deja el mundo de expertos para ellos, pero no borres tu rastro de migas que muestra los puertos en los que has estado.

Recuerda, puede que en un futuro necesites esto que ahora te apasiona y que dentro de poco caerá en el olvido.

¿Y qué hacemos?

En primer lugar, te propongo, no, te ruego, que te hagas con un archivo de tus proyectos pasados y presentes AHORA MISMO. Una web, una carpeta en el escritorio, fotos de tus dibujos… lo que sea que hagas, documéntalo.

Te lo repito muy en serio: archiva todo lo que hagas.

En segundo lugar, idea estrategias que amplíen la vida de tus proyectos y su rentabilidad. Si impartes un taller, puedes grabarlo en vídeo y ofrecerlo como vídeo-curso después. Si haces tartas artesanales, crea un blog con fotos y recetas. Y esto se puede extrapolar hasta creación de sistemas empresariales complejos, en los que no voy a entrar aquí.

Para terminar, lo importante es que admitas que tus intereses son caducos y prepares de antemano una “segunda vida” para ellos. Que tú hayas apostado por una nueva pasión no significa que el mundo debería perderse lo que ya has hecho.

Aprovecho para contarte que este será uno de los temas principales en el curso online “Usted está aquí. Curso online para situarse como recién descubierta persona multipotencial” que comenzará el día 1 de marzo de 2017. Puedes ver más información aquí.

Me despido para que puedas aprovechar el impulso y empezar a documentar tu rastro de migas. Quizás ya tienes una estrategia para ello, ¡me encantaría que la compartieras!

Un abrazo.

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.

No comments yet.

Leave a comment

Your email address will not be published.