¿Qué cuento chino te estás contando?

“Yo es que soy muy indisciplinada.”

“Me falta constancia.”

“Si supiera cuál es mi vocación, podría dedicarle todo mi tiempo.”

“Soy aprendiz de todo, maestro de nada.”

“Nunca termino lo que empiezo.”

Soy de las personas que creen que la forma en la que hablamos de nosotras mismas (incluso en el interior de nuestras cabezas), define la manera en la que nos percibimos y limita, o expande, nuestras posibilidades. Hay numerosos estudios sobre el efecto de la palabra en nuestro bienestar emocional, nuestra productividad y, como no, nuestra felicidad: desde el famoso experimento del arroz hasta estudios avanzados de neurociencia, pasando por religiones como el budismo o chamanes como Don Juan de Carlos Castaneda. Todos confirman: eres quién te cuentas que eres.

En esta sociedad, obsesionada con la autosuperación, es raro conocer a alguien que no se defina en base a sus carencias y defectos. Siempre prestamos más atención a lo que nos sobra o falta, lo que no se nos da bien. Durante la mayor parte de mi vida yo era inconstante, una veleta, indecisa, indisciplinada. Un amigo mío, que recién está descubriendo su Alta Sensibilidad, siempre se describió como una persona “desconectada de sus emociones”, un androide… (para que veas lo lejos que a veces andamos de nuestra verdad).

¿Qué de malo hay en ello?

La mayoría de nosotrxs, cuando descubrimos la existencia de la multipotencialidad, o la Alta Sensibilidad, o las Altas Capacidades, o lo que sea, ya llevamos años juzgándonos, encajonándonos en pequeñas cajitas en las que no cabemos, machacándonos y castigándonos. Con la ayuda de los comentarios de nuestros familiares o sin ella, cada unx tiene su cantinela preferida, su frase de desautorización automática que se repite al oído una y otra vez.

“No sirvo para nada.”

“Soy demasiado idealista.”

“Yo es que soy un desastre con el dinero.”

Lo peor de todo es que nos han hecho creer que, fijándonos en nuestros “defectos”, estamos a medio camino de eliminarlos. Nada más lejos de la realidad – cuando nos definimos con estas etiquetas negativas, nos castigamos una y otra vez por algún error pasado, le damos poder a nuestros miedos y evitamos liberarnos de las creencias irracionales más nocivas que son la base de nuestros bloqueos creativos.

¿Hay algún lado positivo? Bueno, es posible que algunas de las cosas que te dices sobre ti mismx te estén sirviendo de protección ante una realidad que no puedes asumir ahora mismo. Sin embargo, si eres capaz de dudar sobre algún “cuento chino”, es que ya no te sirve. Suéltalo.

¿Qué cuento te estás contando a ti mismx?

Supongo que no fue tan difícil convencerte de lo nocivas que son las palabras despectivas que nos aplicamos. Ahora bien, ¿cómo identificar lo que nos decimos?

Un método muy útil es fijarse en qué parte de nosotros es objeto de nuestras burlas. Todas las personas tenemos un par de rasgos propios sobre los que bromeamos. Y, atención, porque, aunque pudiera parecer que, si somos capaces de reírnos es que lo tenemos superado, en realidad estos rasgos suelen ser los más puñeteros. Nos reímos de ellos porque ya no sabemos qué más hacer. Y eso no es haberlos superado.

Otra forma fantástica de descubrir nuestros cuentos chinos son las páginas matutinas. Es un ejercicio que descubrí en libro “El camino del artista” de Julia Cameron y llevo haciendo desde hace meses. Consiste en escribir tres páginas cada mañana, nada más levantarte, plasmando en ellas cualquier cosa que está en nuestra mente. Si no sabes qué escribir, pon “No sé qué escribir”. No puede subrayar lo importante que es este ejercicio, tendrás que probarlo.

Por último, te sugiero que eduques tu mente para que sustituya las frases negativas por otras más positivas o, al menos, neutras. Pruébalo como ejercicio durante un par de semanas y verás una diferencia enorme en las cosas que te permites soñar, realizar y alcanzar. No has hecho nada malo y no te mereces este desprecio por ti mismx. Abraza tu derecho a ser tal y cómo eres.

Dedícate unas palabras bonitas, porque, al fin y al cabo, no fue nada fácil llegar hasta aquí, ¿verdad?

¡Un abrazo!

Mi cabeza siempre está llena de ideas y mi camino es seguir a mi corazón. He pintado desde que soy pequeña, aunque pasé muchos años dedicándome a otras cosas. Retomar la creación artística ha sido como volver a casa; una casa a la que te invito. Además del arte, me apasiona la creatividad como objeto de observación, y he dedicado mucho tiempo a entender los ciclos creativos, así como los bloqueos y las creencias que nos limitan. Ahora comparto mis ideas en los talleres que imparto. La coherencia es otra de las cosas que tengo siempre presente. La coherencia entendida como el valor de vivir acorde con mis propios valores, de tener una voz particular, de permitirme en vez de obligarme. Además de aplicarme el cuento y contar mi experiencia en mi blog, ayudo a otras personas a encontrar un camino coherente con ellas mismas en sus empresas y en su día a día.

No comments yet.

Leave a comment

Your email address will not be published.