A tu manera

Está terminando el año y sé que la mayoría tendemos a hacer algún tipo de balance de todo lo que vivimos, aprendimos, ganamos o perdimos los últimos doce meses. No, no voy a hacerlo aquí. En mi caso, llevo varios días reflexionando sobre para qué sirve todo esto – no sólo lo que escribo aquí, sino todo lo que he investigado sobre las Altas capacidades, la multipotencialidad y las PAS, amén de libros espirituales, viajes, etc.

Como ya conté en este artículo, para mí todo empezó con una parada en seco, cuando decidí (no muy convencida) de que “yo sé mejor lo que me conviene”. Y digo parada, porque fue como bajarse de un tren dirigido por otros. De repente, sentía que tenía las respuestas en mi interior, a la vez que no tenía ni la menor idea de cómo llegar a ellas ni a dónde me iban a llevar.

Desde entonces, todo ha sido una caída libre y una revisión constante de los hitos de mi vida bajo la nueva luz de mis descubrimientos. De pronto, “lo mío” tenía nombre y explicación (explicaciones), y hasta algunas instrucciones. Y, además, no estaba sola en esto (ni lo estás tú). Por supuesto, esto no significa que todo sea más fácil; de hecho, ahora mi vida pasada me parece una gigantesca rueda de hámster en la que he estado corriendo tantos años. Soy altamente sensible, pero, al no saberlo, me expuse a todo tipo de situaciones sobreexitantes, sin permitirme reconocerme en mi vulnerabilidad. Soy multipotencial, y he vivido obsesionada con la idea de encontrar una – única – vocación. Y podría seguir hasta el infinito con todas las veces que he intentado encajar, en vano, por supuesto.

Y estoy segura de que a ti también te ha estado pasando.

Te medías con una vara incorrecta.

Te guiabas con un mapa que no te servía.

Te mirabas en unos espejos distorsionados.

Darte cuenta de esto no te da las respuestas, pero abre una puerta ante ti. Detrás de la puerta, un sendero desconocido te invita a comenzar un viaje. ¿El destino? Tu verdad, tu configuración personal de esta aventura, tu pregunta más íntima. Es una invitación a cambiar de perspectiva y aprender a amarte, poco a poco y de manera imperfecta.

Porque, al final, todo esto sirve para que te perdones, te relajes, aceptes tus prontos y tus dudas, tu forma de proceder y tu ritmo de caminar. 

Para que te tomes de la mano y des el primer paso en ese sendero.

Para que, al final, puedas decir, I did it my way.

Y si sólo puedes pedir un deseo para el año que viene, que sea el de otorgarte el permiso a vivir a tu manera.

¡Feliz Navidad!

 

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